viernes, 8 de enero de 2010

En la lista de lo mejor, no podrían faltar.

Radiohead
Kid A (2000)


Radiohead
Amnesiac (2001)


Radiohead
Hail to the Thief (2003)


Dice un viejo proverbio de la escena musical: “Todos somos hijos de Pink Floyd”. Yo creo que ya más que sus hijos, ahora somos sus nietos, y hemos pasado a ser hijos de Radiohead. Así la genealogía: Pink Floyd engendro a Radiohead, del cual nacieron cientos de bastardos, algunos con gloria y otros más sin ello.

Es inconmesurable la importancia que ha tenido el quinteto de Oxford en los últimos quince años dentro del universo musical. Después de haber parido, el que para muchos seria el disco de la década de los ’90, la expectativa giraba en torno a si podrían igualar el éxito logrado con “OK Computer”, lo cual, no sucedió.

Su ingenio, y la inquietud de reinventarse buscando innovar, los llevaron a incorporar para su siguiente producción elementos electrónicos, de krautrock y de jazz así como liricas abstractas invitando a una trasgresión de las ideas para una abierta interpretación. Fue entonces que en el inicio del milenio nació “Kid A”. El primero de dos discos, producto de largas sesiones en estudios de París, Copenhague, Gloucestershire y Oxford. Así Radiohead daba la campanada, y mostraba al mundo su evolución, de pasar a ser una excelente “guitar band” a una casi perfecta “experimental band”. De esta manera no es que hayan superado lo hecho en “OK Computer”, sino que ellos mismos se demostraron la capacidad de mutar, arriesgando todo, sin el objetivo de encumbrar un éxito mediático, sino el de la trascendencia, ganándose la etiqueta de banda de culto.

En 2001 llega “Amnesiac”, la segunda parte concebida dentro del mismo proceso de gestación que dio como resultado “Kid A”. Este mellizo resulta impregnado de un ligero toque más clásico, hay un mayor acompañamiento de arreglos de cuerdas, y metales. Sin embargo no pierde el “beat”, manteniendo cautiva la mirada del oído, en cada movimiento, en cada lapso de silencio, en cada loop. Thom Yorke, convierte, tanto en “Kid A” como en “Amnesiac” a su voz en un instrumento más, quien en complicidad con el genial multi-instrumentalista Jhonny Greenwood, se devanan en mimetizarla dentro de la base musical, logrando así, una voz sintética en total comunión con el contexto, tanto en el estudio de grabación, como en sus presentaciones en vivo. Con este disco, Radiohead cierra el ciclo post “OK Computer”.

El siguiente paso fue “Hail to the Thief”(“Saluda al Ladrón”), Un álbum que desde el mismo título desenmascara su contenido socio-político. Titulado así en total alusión al ex presidente de los E.U. George W. Bush Jr.

Comienza con Jhonny conectando su Fender Telecaster Plus al amplificador, durante la primera sesión de trabajo en un estudio de California. Esa invocación al riff, desencadena en 2+2=5, una onomatopeya matemática acerca de la contradicción. Divulgándonos de nuevo su reinvención. Conjugando muchas características de todos sus trabajos anteriores. Vuelven los riffs de “The Bends” y “OK Computer”, así como mantienen la parte experimental electrónica, danzando en perfecta armonía a lo largo del álbum. Para mí, debo decir que este disco es la cumbre de su obra, precisamente por enlazar muchos de los elementos desarrollados a lo largo de su labor musical. Un disco interesantísimo, que así como los grandes libros, en cada escucha se puede interpretar de diferentes maneras.

Radiohead es de las bandas que en la era digital aún generan discos bajo todo un concepto, mas no sencillos dispersos y digeribles, que les haría ganar fácilmente adeptos estériles de diáfano criterio musical. Ahora son banda consagrada, está década los vio convertirse en ello y ya nadie puede debatir eso. Por ello es que al inicio del texto menciono que no lograron igualar el éxito de “OK Computer”, sino que lo rebasaron. Porque ellos siempre suman, no importa que la adición de los factores no sea en primera apariencia el resultado habitual. Consideremos que ellos siempre suman uno más. Siempre.

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